Las interacciones pueden prevenirse con una actuación conjunta del equipo de profesionales sanitarios
Medicamentos que interaccionan con más frecuencia con los alimentos
- Fármacos con un margen terapéutico estrecho, es decir, cuya dosis terapéutica es próxima a la dosis tóxica, tales como warfarina, fenitoína, hipoglucemiantes orales, antihipertensivos, digoxina, contraceptivos orales o litio.
- Medicamentos que tienen una curva dosis-efecto de gran pendiente, de forma que los cambios pequeños en la dosis producen grandes cambios en el efecto. Esto es muy importante en aquellas interacciones que reducen el efecto del fármaco.
- Fármacos que para ser eficaces deben mantener una concentración en sangre sostenida. Este es el caso, por ejemplo, de los antibióticos, cuya eficacia puede comprometerse si durante el tratamiento no se mantienen unos niveles plasmáticos constantes.
- Las proteínas: interfieren en la absorción de la L-DOPA, el tratamiento de la enfermedad de Parkinson. Si un paciente con esta enfermedad detecta que la medicación no hace el efecto esperado, debe eliminar las proteínas en el desayuno, el almuerzo y la comida (carnes, pescados, huevos, lácteos y legumbres sobre todo), y consumirlas solo en la cena.
- La vitamina K: presente en coles, remolacha, lechuga, té verde, espinacas, guisantes, acelga, brócoli, coles de bruselas, y también en el hígado, limita la eficacia de los anticoagulantes orales.
- Las grasas: disminuyen la eficacia de medicamentos que se emplean en el tratamiento del sida (zidovudina, indinavir y didanosina). Al igual que los alimentos ricos en vitamina K, las grasas también disminuyen la acción de los anticoagulantes orales. Una opción es tomar estos medicamentos en ayunas.
- Los lácteos: reducen la absorción y la eficacia de varios medicamentos. Entre ellos, los antibióticos (tetraciclinas) y las penicilinas orales. También dificultan la absorción de los suplementos de hierro, cuando se prescribe en el tratamiento de anemias o en el embarazo, y de los laxantes que contengan magnesio. Por ello se recomienda que deben pasar al menos 2 horas entre el consumo de uno y otro.
- El regaliz -también presente en chicles, bombones, cigarrillos o cervezas para mejorar su sabor- anula la acción de ciertos antihipertensivos, diuréticos y betabloqueadores.
- La soja anula la acción del tamoxifeno, fármaco de acción antiestrogénica para la prevención del cáncer de mama.
- El té, por su alto contenido en taninos, impide la absorción de los suplementos de hierro.
- En general, los alimentos muy calientes.
- El ajo abundante en la dieta potencia la acción de los anticoagulantes orales (warfarina y acenocumarol), lo que aumenta el riesgo de hemorragias y sangrados.
- El zumo de naranja aumenta la absorción de complementos de hierro para el tratamiento de la anemia y durante el embarazo. Se trata de un efecto beneficioso.
- El zumo de pomelo produce reacciones de toxicidad al mezclarse con bastantes medicamentos: algunos utilizados para tratar la hipertensión, fármacos antirrechazo de transplantes, antihistamínicos e hipocolesterolemiantes.
- La soja produce toxicidad cuando se consume junto con el haloperidol (para alteraciones del sistema nervioso) y la warfarina.
- La tiramina (presente en quesos maduros como cheddar, azul, gorgonzola, camembert y brie, la cerveza, carnes ahumadas y embutidos, el vino tinto, los alimentos en escabeche, en conserva o marinados y los productos fermentados) reacciona con los antidepresivos como los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) y produce efectos vasoconstrictores, crisis hipertensivas, cefaleas intensas, náuseas y palpitaciones.
- El ajo reduce el nivel plasmático del saquinavir, utilizado en el tratamiento del VIH.
- Antiulceroso sucralfato (o dos horas antes de las comidas).
- El hierro (o dos horas antes y después de las comidas). Lo ideal es tomarlo antes de irse a dormir.
- Los AINES (antiinflamatorios no esteroideos), porque producen irritación en el estómago.
- Los antibióticos, cuyo suministro suele durar 7 días. Esa semana es aconsejable consumir abundante yogur con lactobacillus para recuperar la flora intestinal y vaginal, que nos protege ambos órganos. No obstante, es preciso espaciar la ingesta de yogur (lácteo) del momento en que se toma el antibiótico.
- Los antibióticos -en especial, el metronidazol y algunas cefalosporinas-. con el fin de evitar dificultad respiratoria, sudoración y vómitos.
- Todo medicamento debe tomarse con abundante agua, al menos un vaso. Aumentar el volumen de líquidos mejora la absorción de los fármacos.
- En general, acompañar el medicamento de algún alimento produce una mayor presencia de jugos gástricos y, por tanto, una mejor dilución.
- "En ayunas" se considera como la ausencia de ingesta de alimentos durante al menos 1 hora antes y 2 horas después de la toma del medicamento.
- "Alejado de las comidas" significa que debe hacerse 30 minutos antes de la comida o dos horas después de la misma.
- "Con alimentos" significa tomar el medicamento durante la comida o inmediatamente después.
- Evitar tomar medicamentos junto con bebidas gaseosas, zumos ácidos, café y té.
- Para el uso correcto del medicamento son de gran utilidad la ficha técnica y el prospecto, ya que contienen información completa sobre el fármaco (sobre todo, en los epígrafes de Interacciones, Contraindicaciones, Advertencias y Precauciones).
- En el caso de presentarse una reacción adversa resultante de posibles interacciones entre alimentos y medicamentos de reciente comercialización (durante los primeros 5 años), se debe notificar al Sistema Español de Farmacovigilancia (SEVFV), a través de los Centros Regionales existentes en cada Comunidad Autónoma. El directorio de Centros del SEFV se puede consultar en esta página web.
Fuente: consumer
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