Se conoce como hiponatremia al trastorno provocado por concentraciones muy bajas de sodio en la sangre, debido a la excesiva ingesta de agua sin aportar electrolitos, según fitness.es.
El sodio es fundamental para diversas funciones del organismo, tanto a nivel muscular como neurológico, por lo que un descenso drástico puede provocar confusión, desorientación e incluso convulsiones y coma.
Los riñones tienen un tope, y si seguimos ingiriendo agua llegará un momento en el que no darán a basto con toda la cantidad que les llega. En este momento, los líquidos pasan a la sangre y a los tejidos, diluyendo la sangre, lo cual puede ser muy peligroso.
Una vez que esto sucede y si seguimos consumiendo más líquidos, el siguiente paso de la hiponatremia es que el exceso de líquido se acaba acumulando en los tejidos que tienden a hincharse. Este proceso puede llegar a producirse en todos, incluso en el cerebro, afectando algunas funciones como la respiración.
Este trastorno suele presentarse en corredores, ciclistas y otros atletas que realizan esfuerzos durante horas, lapso en cual sólo se han hidratado con agua, reponiendo líquido pero perdiendo continuamente sales.
Una falta de electrolitos provocará tendencia a calambres y deficiencia en la contracción muscular, de ahí que en el deportista sea necesario supervisar los niveles de sodio de manera regular.
Para ello, antes y después de realizar actividad física se recomienda combinar la reposición de líquidos con electrolitos y otros nutrientes, moderar el consumo de agua, e ingerir otros líquidos (zumos, bebidas isotónicas) o alimentos (fruta, cereales), para que el cuerpo no sufra este tipo de afecciones.
Fuente: salud180
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