1. A MÁS AÑOS, MENOS CALORÍAS.
Al pasar los años las necesidades energéticas disminuyen porque la actividad metabólica se reduce, se gasta cada vez menos.
Las 100 calorías, por cada kilogramo de peso, que consume el lactante, frente a las 20 que precisa el anciano, marcan la realidad de esta afirmación.
Algunas personas no se atienen a este hecho, continúan comiendo igual a los 30 que a los 18 y así nos tropezamos con uno de los factores determinantes que llevarán hacia la obesidad.
2. SIÉNTATE A LA MESA CON APETITO, NO CON HAMBRE.
Si hambre es la necesidad imperiosa de comer, el apetito es la necesidad simple de comer.
Con hambre se ingiere la comida con rapidez e intensidad para aplacar la sensación de necesidad, lo que lleva a comer cualquier tipo de alimento en grandes cantidades, en el mínimo tiempo disponible. Esta actitud, repetida con frecuencia, puede llevar al exceso de peso u obesidad.
El apetito selecciona el tipo de comida, conduce a comer más despacio y, posiblemente, en menor cantidad.
3. SABOREA LA COMIDA SIN PRISA
La palatabilidad, el gusto y regusto por la comida, se percibe en las papilas gustativas situadas en la lengua y cuando se rebasa este espacio sólo se percibe la temperatura o la consistencia de lo que se come.
Mantener la correspondiente porción de comida en la boca, degustando lo que se va a ingerir, tiene un doble beneficio: la satisfacción de saborear algo que gusta y la mejor asimilación del alimento.
4. RESTRINGIR CALORÍAS NO SIGNIFICA NO DISFRUTAR DE LA
COMIDA.
Condimentar adecuadamente no aumenta las calorías y sí aumenta el sabor de la misma. Elige alimentos de pocas calorías y mucho sabor.
En NutriCare contamos con más de 25 platos equivalentes a una comida equilibrada que aportan variedad en texturas y sabores, aportando 50 nutrientes.
Condimentar adecuadamente no aumenta las calorías y sí
aumenta el sabor de la misma. Elige alimentos de pocas calorías y mucho sabor.
En NutriCare contamos con más de 25 platos equivalentes a una comi
El gran componente del postre suele ser el hidrato de carbono junto a la grasa. Esta mezcla se acompaña de calorías abundantes que van a contribuir a poner algo más de contenido graso en las células correspondientes. El postre se ingiere con rapidez y se “guarda en el armario“ de la reserva calórica durante tiempo variable, en algunos casos, y según donde se localice, para siempre.
Con NutriCare puedes disfrutar de deliciosos postres, que sacian los paladares más exigentes con las calorías justas.
6. COMER MUCHO, EN UNA SOLA VEZ, AUMENTA LA MASA GRASA
Y DISMINUYE LA MASA MAGRA.
Muchas calorías ingeridas rápidamente, y que no puedan ser utilizadas totalmente, hacen que el sobrante se almacene como grasa; horas después, durante las cuáles posiblemente no se haya ingerido ningún alimento, una porción de la grasa se convierte en energía para cubrir la necesidad orgánica de la misma, pero necesita determinada proteína del músculo para conseguirla y, en consecuencia, parte de la masa muscular se va y parte de la grasa se queda. Este proceso, repetido, puede ser el comienzo o la agravación de cualquier exceso de peso.
7. ¿SOMOS LO QUE COMEMOS?
Todo el mundo animal está condicionado a lo que come (bellota en el cerdo, maíz en la gallina, pasto en la vaca,…). El género humano no escapa al condicionante alimentario tanto si se trata de la cantidad como de la calidad o de ambas.
Demasiada comida conduce a la obesidad; exceso de algunas vitaminas (A y D por ejemplo) pueden resultar tóxicas; la abundancia mineral es susceptible de producir cálculos o piedras; la falta proteica desnutre; rebasar la tasa de grasas acelera el envejecimiento arterial,...
Poseer conocimientos nutricionales suficientes permitirán adecuar la ingesta alimentaria a la necesidad orgánica y con ello lograr una mente sana en un cuerpo sano.
En NutriCare se realiza una formación diferenciada y apoyo científico continuado, que permite transmitir el conocimiento nutricional necesario para lograr el estilo de vida que se ajusta a cada uno.
8. LA NUTRICIÓN ÓPTIMA ES LA MEJOR CREMA DE BELLEZA.
Una dieta equilibrada y bien repartida, beneficia a multitud de procesos de nuestro organismo, además de ayudarnos a conseguir una figura más esbelta.
Esto también se refleja en nuestro aspecto físico, sobre todo en la fortaleza y brillo del cabello y en el color y tersura de la piel.
9. NO HAY DIETAS MILAGROSAS, NI MILAGRO EN LAS DIETAS.
Surgen en muchos casos del fracaso continuado de otras dietas o de una estrategia de las marcas para ganar dinero de forma inmediata. Esta tipología alimenticia, puede tener graves consecuencias para la salud. Se basan en ingerir una sola clase de alimentos durante una semana (dieta del pomelo, del albaricoque, ...), durante un tiempo o en la restricción de grupos enteros de alimentos, como por ejemplo las dietas sin hidratos de carbono, las dietas sólo basadas en proteínas o las dietas hipergrasas.
Hace milenios que la especie humana no ha variado su fisiología y los procesos orgánicos son los mismos. Conocemos las reacciones biológicas, ante determinadas situaciones, y su solución a través del avance científico, por lo que los atajos inventados y las teorías indemostrables no son válidas.
NutriCare en sus Productos, Programas y Procedimientos, se ajusta a los principios técnicos, científicos y racionales que la moderna ciencia médica reconoce y proclama como efectivos y saludables para controlar el peso.
10. EL EFECTO YO – YO ES NOCIVO PARA EL HÍGADO.
Se somete al hígado, a un hacer y deshacer continuado, lo cual desquicia a la función hepática.
Mientras se come de más, el hígado transforma el sobrante energético en grasa almacenada; mientras se adelgaza, el hígado transforma la grasa almacenada en energía utilizable.
El hígado graso es, entre otras muchas consecuencias, la más frecuente aunque menos perceptible. En cambio, la más visible, es el efecto negativo sobre la piel.
11. EL ÚNICO SISTEMA RACIONAL DE PÉRDIDA DE PESO ES LA
DIETA HIPOCALÓRICA ADAPTADA
Pretender adelgazar exige alimentación escasa y una nutrición correcta. Ésta es la base de una dieta saludable. Las dietas excesivamente bajas en calorías hacen perder proteínas musculares y bajan tanto la tasa metabólica que se produce un efecto rebote. Así lo constata por primera vez el Ministerio de Sanidad y Consumo que pone en el punto de mira a aquellos métodos alimenticios que garantizan adelgazar más de cinco kilos al mes sin levantarse del sillón.
Se necesita un mínimo de hidratos de carbono diarios para el funcionamiento correcto del sistema nervioso (cerebro, nervios) y para el funcionamiento correcto del corazón y de las células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas). Aproximadamente entre el 40 y 50 % de las calorías de una dieta deben ser aportadas por los hidratos de carbono.
Entre un 10 y un 20 % de las calorías de la dieta deben ser aportadas por las proteínas.
El 30-35 % será aportado por la grasa. Este último nutriente es el que más hay que restringir a pesar de que muchas dietas poco científicas o poco comprobadas sostengan lo contrario.
Fuente: Nutricare
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